Protección energética: Actúa como un escudo contra energías negativas, envidias y el mal de ojo, devolviendo las malas vibraciones a su origen.
Confianza y coraje: Ayuda a disipar el miedo, la ansiedad y la falta de seguridad en uno mismo, reforzando la voluntad y la determinación.
Claridad mental: Favorece la concentración, la objetividad y la toma de decisiones equilibradas en momentos de estrés o cambios importantes.
Anclaje y equilibrio emocional: Proporciona estabilidad y ayuda a mantener la calma frente a altibajos emocionales.
Prosperidad: Tradicionalmente se asocia con la atracción de la buena suerte, el éxito en los negocios y la abundancia